lunes, 28 de julio de 2008

Blanquísima rosa


La blanquísima rosa que me embriaga

con su aroma exquisito día a día

me seduce con una alevosía

clavando sus espinas como dagas



la blanquísima rosa cultivada

que habita en los rosales de mi alma

a su tallo me ata, une, empalma

quedando en mí por siempre entrelazada


la blanquísima rosa delicada

de una belleza extrema impresionante

al dejar de pensarla un sólo instante

dejo de ser yo mismo y no soy nada


la blanquísima rosa quien diría

dulce néctar, belleza y gran hechizo

el destino fue bueno porque quiso

que no fuera de otro sino mía

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