La felicidad era tal cuando llegaste
que no cabía en mí de tanto orgullo
mi mundo y lo que era se hizo tuyo
cuando de padre entonces me graduaste
indefensa te ví ese primer día
a través del cristal de la ventana
y al mirarte tan linda, quieta y sana
mi corazón más fuerte me latía
fuiste creciendo entonces niña mía
y yo me daba cuenta a cada instante
que tu mirar se hacía tan distante
pero reconocerlo no quería
me decían palabras dolorosas
que te llevara a un buen especialista
pero a veces así el mundo te insista
tú no quieres creer en tales cosas
para mí no era cierto todo aquello
me hice el ciego creyendo que algún día
mi nombre de tus labios oiría
porque en el fondo no admitía ello
pero el sol no lo pude más tapar
con un dedo su luz tan cegadora
porque en el mundo todo tiene hora
y tu autismo lo tuve que afrontar
no sabes ni quien soy o eso parece
pero sé que algún día lo sabrás
y si no te enteraras tú jamás
te diré que te amo muchas veces
si a mi mundo no vienes voy al tuyo
a volar los cometas en tu espacio
tomando tus manitas muy despacio
que será divertido pues lo intuyo
no estoy triste ni soy un egoísta
las lágrimas que ves es de contento
de un padre que no muere en el intento
por ayudar a su hija que es autista
no serás bailarina, ni modelo
como sueñan las niñas de esta era
que logran las propuestas que ellas quieran
para muy prontamente alzar el vuelo
siempre serás mi niña y mi princesa
a tus pies estaré la vida entera
pues dejarte de amar no habrá manera
y ayudarte a crecer es mi promesa
soy tu padre aunque nunca te enteraras
eso ya para mí es un agasajo
porque Dios a mi vida a tí te trajo
para que toda mi vida yo te amara.
Nota: Dedicado a Leonardo, a Erik, y a todas las princesas y príncipes que han nacido con autismo.