sábado, 28 de febrero de 2009

Poema a una hija autista


La felicidad era tal cuando llegaste
que no cabía en mí de tanto orgullo
mi mundo y lo que era se hizo tuyo
cuando de padre entonces me graduaste

indefensa te ví ese primer día
a través del cristal de la ventana
y al mirarte tan linda, quieta y sana
mi corazón más fuerte me latía

fuiste creciendo entonces niña mía
y yo me daba cuenta a cada instante
que tu mirar se hacía tan distante
pero reconocerlo no quería

me decían palabras dolorosas
que te llevara a un buen especialista
pero a veces así el mundo te insista
tú no quieres creer en tales cosas

para mí no era cierto todo aquello
me hice el ciego creyendo que algún día
mi nombre de tus labios oiría
porque en el fondo no admitía ello

pero el sol no lo pude más tapar
con un dedo su luz tan cegadora
porque en el mundo todo tiene hora
y tu autismo lo tuve que afrontar

no sabes ni quien soy o eso parece
pero sé que algún día lo sabrás
y si no te enteraras tú jamás
te diré que te amo muchas veces

si a mi mundo no vienes voy al tuyo
a volar los cometas en tu espacio
tomando tus manitas muy despacio
que será divertido pues lo intuyo
no estoy triste ni soy un egoísta
las lágrimas que ves es de contento
de un padre que no muere en el intento
por ayudar a su hija que es autista

no serás bailarina, ni modelo
como sueñan las niñas de esta era
que logran las propuestas que ellas quieran
para muy prontamente alzar el vuelo

siempre serás mi niña y mi princesa
a tus pies estaré la vida entera
pues dejarte de amar no habrá manera
y ayudarte a crecer es mi promesa

soy tu padre aunque nunca te enteraras
eso ya para mí es un agasajo
porque Dios a mi vida a tí te trajo
para que toda mi vida yo te amara.




Nota: Dedicado a Leonardo, a Erik, y a todas las princesas y príncipes que han nacido con autismo.

2 comentarios:

Infiernodeldante dijo...

Lo había leído en el portal y me pareció excelente. Vuelvo a releerlo hoy acá y creo que me quedé corto. Le había comentado a Adlín en una oportunidad, que cuando llegué a GB, uno de los primeros poemas que leí fue otro que habías dedicado a Erik y habías subido en uno de los foros. Este, al igual que ese otro poema, ponen la piel de gallina, hermano. Las palabras exactas, para el dolor exacto. Fue un gustazo leerlo. Dejo un abrazo.

Anabel Cornago dijo...

Me repito, lo sé, pero dejo el mismo comentario que en nuestro foro "alma y letras":

Marcos, cielo, quiero transmitir lo que siento al leer estas palabras tan hermosas y me resulta difícil. El autismo lleva implícita una etapa de negación, el no querer ver que algo le pasa a ese hijo tan querido y tan anhelado. Puedo decirte que en mi caso la negación era más fruto de la esperanza o del miedo que el no ver una realidad aplastante.
En tu poema ese proceso está plasmado con un grafismo aplastante. Y lo más emotivo es la aceptación, las fuerzas que nacen para luchar.
Te diría una cosa: ellos sí nos conocen, saben que estamos ahí... siempre, desde luego, que no nos separemos de su lado. Quizás lo difícil para ellos sea encontrar la forma de comunicarlo. Pero para eso están las personas como tú, quienes anteponen el amor por encima de cualquier otro sentimiento.
Gracias, de verdad, por esa sensibilidad tuya que te engrandece.
Besotes.